Cuando los miembros de la organización logran entrar en la casa y llegar al sucio balcón, ven que la perra cuelga de una oxidada cadena. Su salvavidas y, al mismo tiempo, su tortura, ya que la cadena le ha cortado la carne. Nadie se explica cómo ha llegado la perra allí. No hay ni rastro del dueño.
Los miembros de la organización no saben lo que ha sucedido: ¿el animal saltó o lo empujaron?
Cuando finalmente lograron liberar a Bella, era casi demasiado tarde. "Creemos que llevaba colgada del balcón unas 5 horas", dice Lauren Connelly, miembro de la SNARR. El equipo de rescate vio algo terrible: el collar de hierro casi había hecho de guillotina.
Pero la Sociedad egipcia de ayuda a los animales (ESME) logró lo imposible: alimentar a la maltratada perrita. En poco tiempo, Bella se recuperó. "Casi como si nada hubiera sucedido", se maravilla su rescatador. Pero, ¿y ahora? ¿La perrita tiene que volver a su atadura?
La actuación de organizaciones como SNARR no tiene precio.
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