Y obviamente, no pudo hacer que el niño se calmara, por el contrario, el pequeño siguió llorando y pidiéndole que no le pagara más. La madre se veía poco conmocionada con el estado de su hijo y no hacía más que ponerle un pañuelo en la nariz para que ya no le sangrara más. Pero en esta historia me impresionaron dos cosas...
La indiferencia de todos los que van en el autobús, nadie dice nada, nadie enfrenta o cuestiona a la mujer sobre sus acciones, nadie ni siquiera se acerca para ver el estado del niñito, yo sé que no es nada fácil intervenir en una situación así, pero si personas como estas no sienten el repudio social, nunca van a cambiar.
Debemos todos juntos reprender a las personas violentas, que sepan que no están actuando bien, que su comportamiento es reprochable y que no estamos dispuestos a permitirles que agredan a ningún ser enfrente de nosotros.
Mira el video a continuación y compártelo para que al menos la pena de estar expuesta en todas las redes sociales le dé una lección a esta violenta madre.
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